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VINO&+ en Moda Shopping, el proyecto coordinado por Bodega Vihucas (Villacañas, Toledo) en el cual, de jueves a sábado, bodegas procedentes de todos los rincones de España presentan sus vinos armonizados con pintura, escultura, diseño, joyas, antigüedades…. nos presenta esta semana VINO&TIEMPO EN MODASHOPPING (Pº de la Castellana,95, Madrid). Durante los días 8, 9 y 10 de abril, la Bodega Corcovo (D.O Valdepeñas) y la Relojería Todoreloj aúnan sus esfuerzos para ofrecernos el TINTO “CORCOVO TEMPRANILLO 100% RESERVA 2003” , galardonado con el PRIMER PREMIO CALIDAD D.O VALDEPEÑAS 2008, armonizado, con QUESO DE OVEJA CURADO “PEÑALAJO” y junto con libros de Relojes Históricos, presentados por la RELOJERÍA TODORELOJ (Modashopping), en una cita imprescindible en la que Vino, Queso y Tiempo caminarán de la mano, puesto que en todos ellos “acumular meses aporta valor”.
Mañana martes 16 de junio la denominación de origen Campo de Borja celebrará la I muestra de Garnachas en el prestigioso hotel W Union Square de Nueva York. El público profesional del sector vinícola neoyorkino tendrá la oportunidad de catar los mejores vinos de cinco de las bodegas más prestigiosas de la D.O. Campo de Borja: Bodegas Aragonesas, Bodegas Bordejé, Bodegas Borsao, Crianzas y Viñedos Santo Cristo y Bodegas Alto Moncayo.
A lo largo de la Muestra, que se celebrará en horario ininterrumpido de 13:00h a 18:00h, el Consejo Regulador de la Denominación Campo de Borja tiene previsto llevar a cabo una rueda de prensa y mesa redonda en la que participarán, además del presidente del Consejo Regulador, Gregorio García Chueca, el prestigioso periodista americano Gerry Dawes y José Peñín, reconocido periodista y crítico vinícola. Durante esta mesa redonda se analizará “La variedad de uva como identificador de una zona concreta – Vinos Monovarietales”.
Esta actividad se completará con una comida maridada en la que participarán periodistas neoyorquinos y de otros estados americanos como Los Ángeles o Pensilvania y una cata de vinos monovarietales de la denominación de origen dirigida, única y exclusivamente, a restauración: sumilleres, tiendas especializadas, y wine bars de Nueva York. Durante la cata, los propios bodegueros tendrán la oportunidad de introducir sus vinos al sector profesional americano y explicar la filosofía de su bodega.
Esta Muestra de Garnachas en Nueva York es la primera de las actividades que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Campo de Borja pondrá en marcha dentro del Proyecto de Promoción en Países Terceros: “Campo de Borja, The Empire of Garnacha” y que en años sucesivos llegará a países como Canadá, México y Australia, entre otros.
D.O. Campo de Borja destina un 66% de los vinos producidos al mercado exterior, siendo una de las denominaciones de origen españolas que mayor crecimiento protagonizó durante 2008 en exportación de vinos. Campo de Borja exporta principalmente a: EE.UU., Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Holanda, Bélgica y otros paises de la U.E., así como diversos países del Este, América del Sur e incluso Asia.
Notas al editor
El “Campo de Borja” alcanzó la categoría de denominación de origen en 1980 y está situado al noroeste de la provincia de Zaragoza, a 60 km de la capital. Está formado por los términos municipales de 16 pueblos y es una zona de transición entre las montañas del Sistema Ibérico y el Valle del Ebro y comprende el Somontano del Moncayo y se extiende a lo largo del valle del río Huecha y los llamados Llanos de Plasencia. La D.O. Campo de Borja cuenta con una superficie de viñedo de 7.413 hectáreas.
Cuando la cosecha llega a la bodega, se verifica que los vendimiadores hayan escogido frutos maduros y sanos, limpios de hojas, de insectos y de otros elementos indeseables. A continuación se miden los niveles de azúcar y de acidez. A veces, la uva se coloca en la prensa por racimos enteros, pero lo mas frecuente es utilizar una estrujadora-despalilladora, que separa los escobajos (parte leñosa de la uva) y rompe los hollejos de los granos. La masa de pulpa semilíquida (uvas a medio estrujar) así obtenida es aspirada o vertida directamente en la prensa para extraer el mosto. Tiene que mantenerse a baja temperatura para evitar el inicio precoz de la fermentación. Algunos vinificadores dejan en una cuba el mosto con las uvas estrujadas para extraer de los hollejos el máximo de aromas (se trata de la maceración prefermentaria).

Las prensas:
Existen varios tipos diferentes de prensa para vino blanco, que extraen la mayor cantidad de mosto sin chafar las pepitas y efectúan un prensado rápido para evitar la oxidación y obtener un mosto lo mas claro posible. Los centros de vinificación industrial utilizan prensas horizontales continuas.
La manipulación del mosto:
El mosto de la uva blanca es delicado y se estropea tan fácilmente como la propia uva. Cuando Sale de la prensa, contiene todavía residuos, los fangos o borras, que es necesario eliminar (desfangado). Por lo tanto, se deja reposar en una cuba para que los fangos se vayan al fondo.
En la actualidad se enfría a 0° C, esta técnica de “estabilización en frío” precipita las materias sólidas al fondo de la cuba, y se utiliza para obtener un mosto mas claro. El centrifugado, en cambio, presenta el inconveniente de eliminar algunos elementos útiles, como las levaduras, y de disminuir el potencial y la complejidad del vino. Sólo se emplea en las explotaciones destinadas a producir grandes cantidades de vino común de mesa.
Suele agregarse también anhídrido sulfuroso al mosto para impedir la oxidación y neutralizar el posible desarrollo de microorganismos. Pero, empleado en exceso, este procedimiento puede mata todos los aromas del vino.
La fermentación:
La mayoría de los vinos blancos se fermentan en cubas de acero inoxidable termorreguladas. Las técnicas modernas consiguen una óptima extracción de fruta y aromas a lo largo de una fermentación lenta y a baja temperatura. Esta puede mantenerse a 10° C (la norma habitual oscila entre los 12 y los 15° C) si se utiliza alguna material refrigerante o si las bodegas son de natural frescas.
Algunos vinos, como los borgoñas blancos vinificados de manera tradicional, se fermentan en barricas de roble de 225 litros, que tienen la forma y el tamaño ideales para mantener naturalmente la temperatura alrededor de los 25° C.
Una fermentación a baja temperatura de un vino fresco, da una evolución más rápida. Los grandes vinos, elaborados a partir de un mosto de uva rico y concentrado, pueden ganar en longevidad y en aromas con una fermentación a temperaturas más elevadas, que en cambio acabaría con los vinos comunes.
En las regiones de clima frío, sobre todo en Alemania, la fermentación puede interrumpirse si la temperatura baja antes de la transformación de todos los azucares en alcohol. El vino tendrá un dulzor natural y agradable, pero corre el riesgo de refermentar en primavera. Las técnicas de trasiego, filtración y sulfato sirven para evitar esta segunda fermentación.
La fermentación maloláctica no es obligatoria para los vinos blancos. Aunque a redondear los vinos ácidos, puede perjudicar los vinos afrutados de las regiones mas calidas. Para impedirla, los vinificadores filtran el vino o, en algunos casos, lo centrifugan, procedimiento que elimina las bacterias susceptibles de provocarla.
El trasiego y el contacto con las lías o heces:
Una vez terminada la fermentación, generalmente se decuba el vino, mientras que las lías (residuos sólidos de la fermentación) permanecen el en fondo. Este proceso se denomina trasiego. En determinadas regiones se deja el vino “sobre las lías” hasta el embotellado. En Borgoña, los vinos blancos, sobre todo los mejores, reposan sobre sus lías en la barricas de fermentación y el vinificador las remueve para mantenerlas en suspensión en el vino (practica denominada bastoneo).
Los vinos dulces:
Estos vinos proceden de uvas tan dulces que la fermentación no consigue transformar todos sus azucares en alcohol. Los viticultores dejan la uva en la viña hasta que esta muy madura. Esperan que aparezca la Botrytis Cinerea, o podredumbre noble, que seca las uvas: su zumo ya muy dulce se concentra en gotas muy ricas. De esta forma se obtienen los mejores vinos de este tipo, como el fabuloso Sauternes, el Trockenauslese, el Tokaji Aszú y muchos vinos del Nuevo Mundo.
También se pueden utilizar uvas pasas, como es el caso del Vin de Paille francés, el Pedro Ximénez andaluz y otros vinos passito.
Algunos vinos dulces también se elaboran con una interrupción artificial de la fermentación, mediante anhídrido sulfuroso, por filtrado, por trasiego o por encabezado, o agregándoles azúcar.

Se necesita un cierto grado de experiencia para poder diferenciar todo lo que te dice el vino a través de tus sentidos. También es difícil transmitir lo que te está diciendo. Es importante tener claro que la labor del sumiller es similar a la de un intérprete. En la cata hay que traducir el idioma del vino y eso es un auténtico arte.
Se necesitan muchas catas para memorizar los diferentes aromas, colores y sensaciones que puede transmitir el vino. Por ello hay que tener en cuenta que dos personas diferentes pueden tener diferentes memorias de sensaciones y, por lo tanto, percibir el vino de diferente manera.
Cómo realizar la cata:
La forma de realizar la cata, como ya hemos dicho, tiene un único secreto: la experiencia. Sin embargo hay muchos consejos que los expertos dan a los principiantes. La mejor hora para realizar la cata es la media mañana. Se recomienda estar bien descansado y degustar el vino para extraer todas sus sensaciones, pero no beberlo. Cuando se realiza una cata se pueden probar decenas de vinos y el objetivo es descubrir esos vinos que te gustan para después disfrutarlos en el momento adecuado según esas sensaciones que te ofrece, y no emborracharte. No hay que olvidar que el vino es una bebida alcohólica.
Es importante empezar con los vinos blancos y terminar con los tintos. Así mismo, es mejor empezar por los vinos más secos y de menos graduación y terminar por los más dulces y con más sabor. Esto se hace para que el vino más robusto no afecte las sensaciones que puedan transmitir los vinos que catemos con posterioridad. El agrupar los vinos por características similares es importantísimo.
Para apreciar perfectamente los colores del vino, ya que, como ya hemos dicho, es también importante, es bueno utilizar copas que no generen efectos visuales o cromáticos. Por ello también es recomendable una buena iluminación.
Una vez que estamos delante de la copa se puede comenzar la cata. Se debe oler el contenido y seguido agitarlo para que oxigene y se evaporen los aromas. Esta parte es la más importante, el aroma de la uva es fundamental y es lo que más nos va a afectar a nuestros sentidos. Tras el olfateo, continuamos con probar el vino aspirando aire. Este proceso nos debería permitir obtener todos los aromas e identificar el gusto del vino. Entre vino y vino lo bueno es aclarar el paladar con agua y, quizá, un poco de queso.
Pasos a seguir:
Lo primero es descorchar la botella, a la temperatura adecuada y con el tiempo de antelación óptimo. No todos los vinos se pueden descorchar y beber, hay algunos que necesitan una buena oxigenación en la botella. A continuación se oberva la botella y se sirve en una copa de cata, sin cristales gruesos o relieves que puedan alterar el efecto visual. El color nos dará información sobre el vino. Sus tonos, su brillo, sus matices, la forma que tiene de resbalar en la copa. Todo sirve para un completo análisis.

Después pasaremos a captar los aromas. Primero en parado, introduciendo la nariz en la copa, absorbiendo todas las sensaciones que nos ofrece. Tras meditar todos los recuerdos que nos llegan después de este primer contacto aromático, agitamos la copa para captar la evaporación de los aromas del vino. Compararemos y disfrutaremos con ellos.

Por último degustamos el vino. Absorvemos un poco de vino con aire en la boca y lo paladeamos bien para que toda la lenga capte todos los sabores, los dulces, los salados, los ácidos y los amargos. Recordamos todos los sabores que nos evoca el vino y disfrutamos de su sabor.

Tras esto pasaremos al siguiente vino de la cata. Lo ideal es recordar las sensaciones que nos ofrece el vino y recordarlo para cuando lo vayamos a consumir y tener así una buena relación de vinos para cada ocasión. Lo importante es saber que “no hay vinos buenos y malos, el buen vino es el que más te gusta”. Con esta premisa y práctica descubriras de entre toda la gama de vinos de calidad cuál es aquel que más te gusta para cada ocasión.
Existen diferentes métodos para elaborar los vinos espumosos. Quizá el más conocido es el “méthode champenoise”, denominado método tradicional. Los expertos consideran que esta es la mejor manera de obterner los espumosos.
Méthode Champenoise:
Según este método para elaborar cava se necesita de una buena selección de las uvas que serán prensadas para obtener un mosto limpio. Es muy importante que el mosto coja el menor color posible de los hollejos. Es recomendable que la mayor parte del mosto que servirá para la elaboración del espumoso proceda del primer prensado: el cuvée. Del segundo prensado o taille se extrae menos mosto. En este momento no se mezclan uvas de distinto tipo.
Tras la fermentación del mosto y la obtención de un vino blanco limpio, se procederá a la clarificación y estabilización del vino, filtrando cualquier tipo de impurezas. Sólo en este momento es cuando los vinos de cada tipo de uva se podrán mezclar, según el toque personal de cada bodega.
Se realizará una segunda fermentación en la propia botella. Para ello se le añade lo que se llama el alcohol de tiraje, una mezcla de champán con levaduras y azúcares a los vinos blancos. La fermentación de estas sustancias genera el gas carbónico característico del vino espumoso.
Las botellas utilizadas en este método son de cristal más grueso que el de los vinos normales y son selladas con una chapa metálica. Para la buena fermentación del espumoso en botella es necesario que la botella repose en posición casi horizontal, siempre en un lugar más fresco que el vino convencional. Es necesario rotar la botella con cierta frecuencia para que todos los azúcares y levaduras fermenten de manera regular.
Al colocar la botella hacia abajo, el poso se almacena junto a la chapa metálica. Esta acumulación permite realizar una operación llamada degüello . Para realizar esta fase se sumerge el cuello de la botella en un liquido congelante que solidifica el poso permitiendo la salida a presión de los residuos cuando se abre la botella. Estos residuos salen disparados por el efecto de la presión generada por el gas carbónico.
Posteriormente al degüello se realiza la dosificación, en la que se añade al espumoso una mezcla de champán y azúcar en un diferentes proporciones según el grado de sequedad que se le quiera dar al espumoso final. El espumoso ya estaría listo para ser encorchado. A esta mezcla se le llama licor de expedición.
Los demás métodos:
- Procedimiento Charmat: Este método se caracteriza por sustituir la segunda fermentación, la que genera el gas carbónico, dentro de una barrica y no en la botella como en el método tradicional francés. Todos los procesos de la elaboración del espumoso se hacen en barrica y no en botella, que sólo se usa para la presentación final
- Método transfer: En este procedimiento se emplean técnicas más modernas para la eliminación del poso, sustituyendo el proceso de degüellos por un trasvase, transfer a una cuba presurizada donde se filtrará el espumoso.
- Gasificación: La aguja de los espumosos elaborados con este método es artificial ya que no es fruto de la fermentación de levaduras y azúcar, sino de la introducción de gas carbónico en el vino antes de su embotellado


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